JÓVENES CIUDADANOS: Efectividad, realidad y bienestar social

Para cerrar cada módulo del programa Jóvenes Ciudadanos, los participantes realizan un ensayo sobre alguna de las sesiones. Hoy compartimos el de Gerald Sánchez sobre Políticas Públicas, uno de los mejores ensayos del tema.

EFECTIVIDAD, REALIDAD Y BIENESTAR SOCIAL

Hay un gran conjunto de Políticas Públicas que en cierto momento se vuelven objeto de incidencia de las organizaciones, dado que se constituyen en potencias aliadas o declaradas amenazas al cumplimiento de sus respectivas agendas. Con esto nos referimos a los intereses que predominan en cada grupo, los cuales lógicamente no quieren verse afectados (López, 2015).

La participación ciudadana en distintos momentos, es una de las maneras de contar con Políticas Públicas socialmente relevantes. La construcción de alianzas con organizaciones de los sectores públicos y privado, es decir que en una Política Pública deben intervenir estos dos actores, a fin de que cada uno manifieste su postura y en momento dado puedan aportar a la propuesta. Recordemos que cuando se implemente la política, todos serán afectados de manera positiva o negativa (López, 2015).

A lo largo de su desarrollo histórico y social en las diversas sociedades las políticas públicas han cobrado gran importancia para los ciudadanos. Su incidencia ha llegado a niveles en que muchas sociedades se convierten en referencia por la implementación de diversas políticas públicas que logran una mayor participación social, transparencia y evaluación constante de los diversos períodos políticos, pero sobretodo resaltan por ser un factor clave para alcanzar el bienestar social.

Rachel Allende (2017) nos comparte que el bienestar social tiene que ver con participar en tu comunidad, rodearte de personas que te apoyan, y ayudar a los demás en formas sencillas. Pasar tiempo con personas que te ayudan a sentir querido y apoyado puede mejorar tu estado de ánimo y ayudarte a evitar la depresión. Esta visión puede ser un poco en el aspecto psicológico e individual, pero puede ayudar a ilustrar la finalidad del concepto de bienestar social, que es alcanzar una participación en tu entorno, ayudar en aquello que tengas la capacidad de hacer y sentirte bien por ayudar e inclusive por ser ayudado.

Las políticas públicas son una construcción social cuyo fin es social y busca alcanzar el bienestar general del conjunto de habitantes, en este caso ciudadanos, de una nación. A pesar de que gran parte de los países del mundo fomentan y promueven las políticas públicas, ¿las mismas son eficientes y de calidad? ¿Tener Políticas Públicas de calidad garantiza el bienestar de una nación? La respuesta es sí.

Después de la Segunda Guerra Mundial fue espontáneo y lógico llamar “análisis de políticas”, a la actividad de mejorar las decisiones de política mediante la incorporación sistemática de teoría y método científico. Logrando así una nueva forma de ver y estudiar las políticas (López, 2015).

Los tres componentes principales de cualquier política son: los principios que la orientan (la ideología o argumentos que la sustentan); los instrumentos mediante los cuales se ejecuta (incluyendo aspectos de regulación, de financiamiento, y de mecanismos de prestación de las políticas) y los servicios o acciones principales que se llevan o deberían llevarse a cabo de acuerdo a los principios propuestos (López, 2015).

Con base en lo ya descrito se puede observar que realizar políticas ha sido un objetivo que los políticos y teóricos siempre han tenido claro, no obstante con los diversos sucesos históricos de la humanidad y las consecuencias de estos hechos, han tenido que traer a la mesa una reformulación de cómo implementar las políticas y por ello surgen mecanismos como las políticas públicas. Entre sus características más relevantes está el carácter público, es decir, la participación no solo de políticos o especialistas sino también de la sociedad civil, la empresa privada y otros organismos e instituciones de un país que pueden aportar a que no solo sea ideal esta política pública, sino que la misma sea de calidad y eficiente. Por ello, la creación, evaluación y ejecución de políticas públicas de calidad son el reflejo del bienestar de una nación.

Considerando lo anteriormente expuesto, ¿se podría decir que un país sin políticas públicas de calidad está condenado al fracaso? Como es común en las ciencias sociales, la respuesta a esta interrogante es depende.

Pacheco B. (2014) nos comparte en un artículo titulado La importancia de las políticas públicas que las mismas son acciones ejecutadas para responder a las distintas demandas sociales, de salud, educación, empleo y desarrollo social. Consideramos fundamental la participación ciudadana en los procesos de establecer políticas públicas porque constituye un elemento fundamental y una condición para propiciar la gobernabilidad democrática, y puede llegar a constituir un mecanismo para el empoderamiento social.

Es importante observar lo que nos plantea Pacheco ya que básicamente las políticas públicas son un aspecto fundamental para el accionar político de los Estados en la actualidad. No obstante, como todo tipo de construcción social responde a ideologías o a una cosmovisión del mundo. En este caso se puede ver que las mismas obedecen a una visión holista del mundo, es decir, que el «todo» es un sistema más complejo que una simple suma de sus elementos constituyentes por lo cual el accionar debe ser en conjunto y no individual.

Bajo esta visión un Estado que no realice políticas públicas de calidad carece de efectividad y visión. No obstante, desde otras perspectiva existen teorías más individualistas que pueden apostar por la formulación de Estados sin Políticas Públicas, no obstante la realidad de gran parte de los países del mundo en la actualidad tiene una gran vinculación con las políticas públicas ya que los diversos problemas que atañen al mundo, pueden ser regulados y contralados con un accionar en conjunto de los ciudadanos. Inclusive, el empoderamiento de los mismos se da mediante estas políticas ya que les permite involucrarse en lo que como ciudadano de su país le afecta y de la mano con sus conocimientos, incidir en la toma de decisiones más conveniente.

Un ejemplo claro de política pública exitosa en los últimos tiempos puede ser la vacunación masiva en Israel. Sharon Alroy-Preis, miembro del Ministerio de Sanidad de Israel comparte

Los resultados muestran además que la efectividad de la vacunación completa (14 días después de la segunda dosis) fue similar en el bloqueo de los contagios sintomáticos (97%) y asintomáticos (91,5%). Los autores también subrayan que las cifras son muy similares en todos los grupos de edad (se vacunó a partir de 16 años). Estos datos son enormemente relevantes porque, aunque
todavía hay que superar algunos retos, ofrecen una esperanza real de que la vacunación nos permita finalmente controlar la pandemia.


Sin entrar en detalles de si fue positivo o negativo, la pandemia del COVID19 pasará a la historia como un hecho relevante en la humanidad y será el punto de partido para los grandes cambios que se observan en la actualidad y que irán evolucionando a lo largo del tiempo. El 2020 fue un año de suma incertidumbre a nivel mundial ya que no se tenía ningún tipo de cura o vacuna para un virus que se estaba cobrando la vida de un gran número de personas. Israel al tomar la vanguardia en vacunación masiva se convirtió en una referencia para el mundo.

La aplicación de esta vacunación solo fue posible y efectiva mediante la participación de diversas instituciones de salud para su creación pero para su distribución, comunicación y evaluación se necesitó inversión, participación política, sociedad civil y un sentido colectivo de alcanzar un bienestar social ante esta gran crisis. Todo este proceso es un claro ejemplo de una política pública
exitosa en esta región y que está siendo imitado en la mayoría de los países del mundo.

Finalmente, las políticas públicas deben ser dinámicas y su evaluación constante, ya que no es suficiente con que existan y se tenga un presupuesto asignado a las mismas, sino que su efectividad en la sociedad sea real, logren alcanzar sus fines, estén acorde a las necesidades de la nación y sobretodo que entre sus consecuencias directas esté el bienestar del país al cual se le está implementando. En otras palabras siempre deben buscar la efectividad, estar de la mano con la realidad y en la búsqueda del bienestar social.