La Venezuela del subsidio y del “Líder revolucionario” por Manuel González

Para cerrar cada módulo del programa Jóvenes Ciudadanos, los participantes realizan un ensayo sobre alguna de las sesiones. Hoy compartimos el de Manuel González Valles sobre Cultura Ciudadana, uno de los mejores ensayos del tema.

  Venezuela en su modernización en el siglo XX tuvo un elemento fundamental: El petróleo. Gracias a la renta petrolera, los gobiernos venezolanos del siglo pasado lograron una gran bonanza para el país. Sin embargo, el país cometió un error, que hasta hoy en nuestros días deja severas consecuencias a nivel social, cultural, político y económico. Después del Pacto de Punto Fijo (1958) se elige a la democracia como forma de gobierno para regir al país. Lastimosamente, aquella democracia se vio como un sistema social y político que daba bienestar económico (vivir cómodamente) y a su vez se pensó que el petróleo es un instrumento necesario para el progreso y la dignidad. Estas premisas hicieron que los venezolanos mantuviesen la formula: Democracia = Rentismo petrolero.

     Se creó entonces, en nuestra cultura venezolana, la creencia de que el petróleo es la solución a todos nuestros problemas. El petróleo siempre ha sido controlado por el Estado venezolano. Gracias a esta riqueza, los gobiernos empezaron a generar una serie de subsidios a la sociedad, condicionando y organizando a la sociedad. Hasta hoy día, y en mayor medida persisten la otorgación de subsidios a la población venezolana. Sin embargo, esto conllevo a que la intervención del Estado sea aun mayor dentro de la ciudadanía venezolana. 

     Los venezolanos entonces dentro de su cultura adoptarían la figura del héroe que según Capriles (2008), es aquella figura del héroe es considerada como un germen patógeno, quien posee una personalidad narcisista, poseída por sus ideales subjetivos, convencido por la veracidad de su visión revolucionaria, centrada en sí misma y dirigida por una férrea voluntad, que choca con las exigencias de la vida colectiva, con las concesiones y los compromisos indispensables para la convivencia social. Esta figura del líder se establecería finalmente en el ascenso al poder de Hugo Chávez. La sociedad venezolana, por tanto, mantiene dentro de sus convicciones que los líderes que ascienden al poder vienen a solventar los problemas y necesidades del país.  

     Esto genero que adoptáramos la cultura de súbdito: El venezolano se mantiene atento a las decisiones de las instituciones políticas pero  la creencia según la cual la influencia sobre tales decisiones es mínima, haciendo énfasis en los resultados del sistema político y moviéndose por medio de incentivos y no haciendo uso público de la razón. Este fue el efecto de la creación de los subsidios en el país, que hoy día los vemos manifestado por ejemplo en los “bonos de la patria”, en los “CLAP” o en las misiones sociales que ha implementado el gobierno en las últimas décadas. Nos dejamos guiar por el líder revolucionario, caracterizado por implementar técnicas de la demagogia y populistas para mantenerse en el poder y mantener la confianza con las mayorías del país. 

     Fernando Coronil (1997) formulo el termino del “Estado mágico” para describir al Estado venezolano, manifestando que el poder del Estado se intensifico gracias al Rentismo petrolero, aprovechado por los gobiernos del siglo XX y la llamada “revolución bolivariana”. De esta manera, los gobernantes de Venezuela lograron distribuir el poder, creándose así, redes clientelares. Y debido al bajo interés por lo público, rasgo negativo de nuestra cultura ciudadana venezolana, nos empezamos a dejar guiar por aquello que dice el líder carismático y no nos motivamos a participar dentro de los asuntos públicos, ya que creemos que ese Estado tiene que responder en su totalidad frente a los problemas que nos aquejan día a día.

     El populismo se hizo entonces, parte de la estrategia del gobierno nacional para mantenerse en el poder al crear un escenario dicotómico a través del discurso popular: chavistas vs oligarcas. Esta pugna se traduce en que es el gobierno, a través de todos los programas sociales implementados, son los únicos que pueden dirigir al país y que los llamados “oligarcas” solo quieren suprimir el legado de la revolución bolivariana y el proyecto bolivariano.

     La cultura de súbdito, he hecho que la población venezolana se deje llevar por los discursos emotivos y carismáticos, que prometen resolver los asuntos del país, haciendo que nosotros  como individuos dejemos a un lado, nuestra participación dentro de lo público y de lo político. Se les ha dejado la política solamente a los políticos y que solo se trata de partidos políticos, elecciones y gobierno, sin interesarnos al menos, sobre las nociones básicas de la política. 

     Hoy en día, vivimos en un escenario político caracterizado por un régimen autoritario, donde la intervención del Estado ha penetrado todos los campos de la vida pública, amenazando y controlando a la población por medio de los subsidios y paralelamente hay un sector considerable de la población venezolana que sigue dejándose llevar por lo que dice el líder creyendo por ejemplo en: “Ha llegado la hora de la recuperación económica”, “El pueblo es el que decide”, “Ven a Waikiki y disfruta”. Llevamos mucho tiempo creyendo en aquellos líderes que se hacen llamar revolucionarios debido a que no nos importa participar en la política, preocupándonos más por resolver nuestros problemas y aprovechar lo que el Estado subsidia día a día. 

     Pero, ¿Cómo logramos que nuestros ciudadanos sean mucho más participativos en lo público y en lo político? Primeramente debemos empezar a practicar la piedad patriótica y mostrar mucho más interés por lo público y dejar a un lado el afán por seguir discursos que hablen desde el colectivo, así haremos conciencia de que nuestras libertades y derechos han sido suprimidos, bajo la idea de la “justicia social” y, por otro lado, como ciudadanos que somos entender cuáles son nuestros deberes en el espacio público y comenzar a practicarlos día a día desde los entornos en los que nos desenvolvamos.

     Debemos también, entender que la política no solo se dirige al poder y a los políticos, que nosotros como sociedad también construimos la política, y no seguirle dejando la política a los políticos. En el país, hay muchas redes clientelares y esas redes solo pueden desaparecer si usamos nuestra razón y darnos cuenta de la corrupción y la demagogia que se ha gestado en el país. Pero para que estas soluciones se puedan realizar es importante que luchemos por una  educación de calidad en todos los niveles y empezar a formarnos como ciudadanos desde muy jóvenes y no educarnos bajo las premisas de ninguna ideología. 

Bibliografía: 

Capriles, Axel. (2008). La Picardía del venezolano o el Triunfo de Tío Conejo. Caracas: Taurus. 

Coronil, F. (1997). El Estado mágico. Naturaleza, dinero y modernidad en Venezuela. Recuperado en: https://epulahistoria.files.wordpress.com/2016/10/6-el-estado-mc3a1gico-fernando-coronil.pdf