Ser inteligente es conocer en qué eres bueno y saber usarlo

En nuestra tercera sesión académica, Aprendizaje Autónomo y Significativo, del programa Escuela de Facilitadores 2021, contamos con el Director de Comunicaciones en Área Índigo y estudiante del 5to semestre de Educación Mención Ciencias Pedagógicas en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Kevin Machado, quien nos proporcionó herramientas teóricas y prácticas para optimizar y entender el proceso de aprendizaje que se lleva a cabo todo el tiempo en nuestro cerebro, en pocas palabras, aprendimos a aprender.

Aprender a aprender

Kevin, al comienzo de la sesión, nos comentaba cuán importante es que como facilitadores comprendamos el proceso biológico del aprendizaje que ocurre en todas las personas, y tener en cuenta que no todos aprendemos igual.

 Nos exponía que al momento de aprender, nuestro cerebro experimentaba algo similar a un desorden que iba de la mano con una desestructuración, es decir, el darnos cuenta de la existencia de otras cosas fuera del círculo en el que creíamos vivía la verdad absoluta. Luego de esto, se procedía a valorar este nuevo conocimiento, a relacionarlo con el resto que ya teníamos en nuestro cerebro, buscarle nuevamente el orden -(“¿dónde pongo esto?”)- para que así, luego de ubicarlo, estemos conscientes de lo que es, para qué sirve, en qué momento se utiliza y cómo se hace; este último proceso lleva el nombre de  asimilación.

También nos explicó que este proceso no se daba paso a paso, es decir, flojamente, sino que sucedía todo en el mismo tiempo y en una velocidad incalculable. Cada persona experimenta de forma idéntica esta velocidad al aprender, pero, no todos aprendemos igual y… ¿por qué no todos aprendemos igual?

Razones por las que no todos aprendemos igual

La primera razón se debe a que no todos tenemos las mismas expectativas en el aprendizaje, es decir, algunos se fijan en las calificaciones, otros se enfocan en lo que van a ganar, un nivel académico (magister, postgrados, doctorados), una estadística que se debe cumplir etc… Las expectativas son distintas y no estáticas en cada persona. Ninguna está buena o mala, solo existen y debemos saber comprenderlas.

La segunda razón se debe a la forma en la que se aprende. Para este segmento Kevin nos propuso conceptualizar el aprendizaje basándonos en distintas corrientes del pensamiento que definen cómo aprendemos:

1. Conductismo:

Cambios en nuestra conducta que sean realmente observables teniendo como base la repetición y la memoria. Tenemos por ejemplo el aprendizaje al caletre del libro Mi Jardín en la etapa de la infancia. 

2. Cognitivismo:

Una codificación interna de la información que recibimos en la que se procesa y se reorganiza. Tenemos por ejemplo cuando conocemos un elemento nuevo en el que ya conoces el grupo al que puede pertenecer; un nuevo grupo de cantantes de gaitas venezolanas.

3. Constructivismo:

La interpretación que hacemos de la información a causa de las experiencias vividas; vivimos y luego analizamos. Tenemos por ejemplo cuando a ciertas personas disfrutan nadar en lo hondo del mar y a otras no, simplemente por las experiencias vividas.

4. Socio aprendizaje:

Cruce de nuestra cultura con la información e interpretación de otras personas; mediante el diálogo se va dando a conocer las bases culturales de cada individuo para el aprendizaje grupal. Tenemos por ejemplo un salón de clases con alta participación. 

5. Inteligencia múltiples:

Se basa en las capacidades inherentes al ser humano y su desarrollo. Se llega a la conclusión de que hay 8 inteligencias (lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, kinestésico-corporal, interpersonal, intrapersonal y naturalista). Tenemos por ejemplo a las personas que son muy buenas aprendiendo mediante la escucha, en contacto con los demás, con la naturaleza, viendo, etc. 

6. Neuro aprendizaje:

Evocación y recordación vinculados a nuestras emociones; aprender desde la emoción, aprender desde lo que nos evoca una sensación. Tenemos por ejemplo cuando se conecta, se relaciona y motiva  mediante las emociones que haya tenido una persona referente a algún hecho análogo a lo que se quiere aprender.

 Kevin apoya firmemente el proceso de aprendizaje basado en las inteligencias múltiples para así poder satisfacer a cada alumno basándose en estas 8 inteligencias y, aparte de eso, proponer un material de evaluación que se ajuste a este. Como tercera y última razón nos explica la relevancia del autoconocimiento. Buscar con cuál método de aprendizaje nos sentimos más cómodos para así optimizar nuestro aprendizaje  y, como facilitadores, poder suministrarlo también.

Herramientas que necesitas saber

Para culminar la sesión, Kevin nos proporcionó unas grandiosas herramientas para llevar a cabo en nuestro proceso de aprendizaje según nuestras facilidades a la hora de aprender, estas serían:

a.    Visual thinking (Pensamiento Visual): Que consiste en ver nuestros pensamientos dibujados, plasmado y reflejados en algún formato. Este método es verdaderamente funcional para aquellas personas que se les facilita aprender mediante la visualización. Nos propone hacer mapas, esquemas, estructuras para entender qué queremos hacer.

b.    What if… (Y si…): Que consiste en hablar en voz alta y, durante el proceso, preguntarnos ¿qué pasaría si? O… ¿cómo sería si?, para resolver cualquier inquietud o duda que aún no se nos formule. Este método es verdaderamente funcional para aquellas personas que se les facilita aprender a través de la escucha.

c.    Storytelling (Narración): Que consiste en informar, persuadir o entretener mediante la narración simple de los hechos en la que canalicemos nuestra sabiduría universal y, primordialmente, en la que nos hagamos ver tal cual somos, más vulnerables. Este método es verdaderamente funcional para aquellas personas que se les facilita aprender de manera kinestésica.

Para culminar, Kevin nos recalca el grado de valor -en la actualidad venezolana- de saber enseñar y transmitir nuestros conocimientos de forma efectiva. “Si yo no me entiendo ni me conozco no estoy apto para ayudar a los demás” nos reiteró como mantra a la hora de ser facilitadores para el bien del otro.